¿El fin del dinero en efectivo? El futuro se llama ‘Banking of things’

  • 14290006326486El sector financiero deja patente en A new era of payments que está en plena reinvención
  • Las nuevas tecnologías de la era digital y el móvil han cambiado la forma de relacionarse con el cliente. Llegan los servicios personalizados con el ‘big data’

El mundo de la banca no es ajeno al desarrollo tecnológico ni al cambio social. Todo lo contrario: en los últimos años, una serie de avances vertiginosos en la tecnología móvil y la informática han abierto la posibilidad de un futuro incierto, pero plagado de posibilidades para este sector de la economía. Un mundo sin dinero en efectivo en el cual se pueda realizar cualquier tipo de transacción bancaria con independencia del momento y el lugar o donde se pueda compartir dinero con cualquier persona con solo un clic. Este es el posible futuro que nos espera en 20 años según apuntan distintas voces de la industria bancaria congregadas en Barcelona en el congreso Innovation in Payments, organizado por CaixaBank y el World Savings and Retail Banking Institute (WSBI), una organización que agrupa a más de 6.000 bancos minoristas de todo el mundo.

El primer gran eje de la innovación bancaria en el siglo XXI gira en torno de la tecnología móvil, que abre la puerta a un mundo sin dinero en efectivo y a la consecución del banking of things, una versión particular del internet of things aplicada a la banca. En cuanto al primer supuesto, hoy en día existen en el mundo diversos polos que abren la puerta a dicha posibilidad. Uno de ellos está en Suecia, donde en 2014 hubo cerca de 21 millones de pagos con tarjetas para una población de 9,9 millones de habitantes y donde la cifra de pagos en efectivo disminuye año tras año. Jan-Olof Brunila, Deputy Director del Swedbank Group Cards, revela las piedras angulares del cambio: «Hoy, el 99% de los suecos tiene teléfono móvil, el 3G llega a todo el país y el 4G a casi todo. El 90% de los hogares tiene internet y la banda ancha llega al 85%».

El big data permite a los bancos dirigirse a un público nicho, algo muy útil para entidades pequeñas

Una situación parecida a la de Suecia se da en Hong Kong, con una de las tasas de penetración de la telefonía móvil más altas del mundo: 7,5 millones de habitantes y 12 millones de móviles. Como dice Vincent Hui, director general y Jefe de Personal de la División de Banca del Bank of East Asia, en Hong Kong, «el móvil es el alma, el centro de la población». A efectos prácticos, el cambio es patente, con diversos grados de incidencia, en todo el mundo. Incluso en regiones en vías de desarrollo como África occidental, donde las tarjetas de crédito sólo llegan a un 1% de la población, la telefonía móvil ha inducido un cambio radical en la relación del público con los bancos. «En Kenia, 26 millones de adultos usan un ‘monedero móvil’ a través de internet», cuenta Karl Westing, CEO del grupo financiero AFB, con base en Sudáfrica. Kenia es un mercado enorme de peer-to-peer. Según Westing, «hay 150.000 cajeros ‘manuales’, consistentes en una persona con un teléfono móvil y dinero efectivo. Si necesitas retirar algo de dinero lo traspasas a su móvil y él te lo da en efectivo a cambio de una pequeña comisión».

¿Desaparecerá en un futuro el dinero en efectivo? Aunque distintas voces apuntan a que puede quedar reducido a la nada, otras, como Sybille Strack, Head of Payments and Card Strategy del German Savings Banks (DSGV), dudan de que llegue a desaparecer. Strack habla del «extraño animal» que es el cliente alemán, que, como explica, «65 años después de la invención de la tarjeta de crédito sigue realizando la mayor parte de transacciones en efectivo». Con todo, sea en Alemania, Kenia, Suecia o Hong Kong, los sistemas de pago vía teléfono móvil no hacen más que crecer en forma de apps.

En Kenia 26 millones de personas de adultos usan el ‘monedero móvil’ a través de internet

Las aplicaciones, justamente, son lo que está haciendo realidad la noción de banking of things, según el cual la conectividad de las personas y las máquinas crea un ecosistema nuevo para el negocio bancario. La Caixa, por ejemplo, ha desarrollado una app de visionado inteligente para las gafas de Google que localiza y guía al usuario hacia sus sucursales más cercanas, además de una app para teléfonos inteligentes controlada por voz que permite realizar transferencias de todo tipo, o la primera app para el mundo del automóvil, también controlada por voz. El banco español otorga una gran importancia a la innovación tecnológica, de ahí que desde 2010 organice la FinAppsParty, un hackatón en el que pide a más de un centenar de desarrolladores que durante 24 horas lancen sus ideas para apps.

El comportamiento del consumidor se transforma rápidamente gracias al impacto de la tecnología móvil, y eso obliga a los bancos a modificar sus maneras de relacionarse con sus clientes. Aquí es donde cobra relevancia el concepto de big data. Actualmente, las conexiones machine to machine de la industria bancaria generan enormes cantidades de datos que pueden ayudar a los bancos a predecir el comportamiento de sus clientes e incluso a identifica sus intereses y gustos particulares. Como dice Gabor Niederländer, del Erste Group, uno de los mayores proveedores de servicios financieros de Europa central y oriental: «El que tenga más información sobre el cliente y su conducta prevalecerá». Pero conocer los patrones de comportamiento de los clientes no basta por sí solo si se lo trata de redirigir hacia un producto determinado, explica Niederländer. Lo ideal son los servicios personalizados: «permitimos que cada cliente diseñe su propia solución online y pueda suscribirse a distintos servicios».

Las aplicaciones son lo que está haciendo realidad la noción de ‘banking of things’ en el negocio

Los big data permiten a los bancos dirigir sus esfuerzos hacia un público nicho, algo muy útil en el caso de las entidades pequeñas. Es el caso del banco turco AktifBank, que no tiene más que ocho sedes y utiliza las redes de soluciones de otras empresas, incluyendo los servicios postales, para ofrecer un servicio de micropagos. AktifBank, según revela su director general, Bulent Egrilmez, «crea aplicaciones móviles contextuales, de estilos de ida», y pone como ejemplo el fútbol. «Los hinchas no quieren ser accionistas del banco; valoran el equipo, la historia del partido, el antes y el después…», comenta. Así que, tras conseguir en un concurso público la gestión de un servicio de venta de entradas para partidos de fútbol, lo que han hecho es contratar a diversos periodistas para desarrollar una app que no solo sirva para la compra de entradas, sino que también ofrezca estadísticas y resúmenes de los partidos y permita a los clientes realizar apuestas. «Es crucial trabajar la parte no bancaria, porque si no, no pasas de ser más que un banco», resume Egrilmez.

Un caso parecido, aunque a mayor escala que el de AktifBank, es el del Bank of East Asia, que tiene su sede en Hong Kong y usa big data para ofrecer a sus clientes productos de valor añadido. Para Vincent Hui, su director general, es importante implicar al cliente e interactuar con él, de ahí que habla de «banca 2.0» y destaque la importancia de las redes sociales. A través de sus apps y con información de los big data, el Bank of East Asia ofrece a sus clientes recomendaciones de ocio -gastronómicas, de viajes, culturales…- que tienen por objetivo que el cliente valore el servicio del banco. El peso de la tecnología en la banca, en resumen, gana peso rápidamente de una u otra forma. Como recalca Antonio Massanell, vicepresidente de CaixaBank: «La tecnología cambiará nuestro negocio en los próximos 20 años mucho más que las autoridades reguladoras».

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Posted on by BigData in Blog